| Puntos clave •El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), latente en el sistema nervioso desde una varicela previa. •Los primeros síntomas son hormigueo y picazón en un dermatoma específico, seguidos de vesículas y costras. •El tratamiento con aciclovir, valaciclovir o famciclovir es más efectivo si se inicia dentro de las primeras 72 horas. •La neuralgia postherpética es la complicación más frecuente: dolor neuropático que persiste meses después de que sanan las lesiones. •La vacuna Shingrix se recomienda a partir de los 50 años y reduce el riesgo de desarrollar herpes zóster. |
El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, provoca una erupción dolorosa que puede durar semanas y dejar secuelas nerviosas crónicas. Si ya tuviste varicela en la infancia, el virus sigue latente en tu sistema nervioso y puede reactivarse en cualquier momento. Este artículo explica cómo reconocer la enfermedad, qué opciones de tratamiento existen y cómo reducir el riesgo de padecerla.
¿Qué es el herpes zóster y por qué ocurre?
El herpes zóster es una infección viral causada por el virus de la varicela-zóster (VVZ), el mismo agente responsable de la varicela en la infancia. Cuando la infección inicial por varicela se resuelve, el VVZ no desaparece del organismo: migra a los ganglios nerviosos y permanece inactivo durante años o décadas.
Ante ciertos desencadenantes, como la edad avanzada, el estrés prolongado o una inmunosupresión, el virus puede reactivarse y desplazarse a lo largo de un nervio hacia la piel. El resultado es una erupción cutánea dolorosa que sigue el trayecto de ese nervio, conocido como dermatoma.
Esta reactivación ocurre con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años. También afecta con más intensidad a quienes tienen el sistema inmunitario comprometido por enfermedades como el VIH, tratamientos oncológicos o el uso de medicamentos inmunosupresores.
¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?
Los síntomas del herpes zóster se presentan en fases. Antes de que aparezca cualquier lesión visible en la piel, la persona suele experimentar señales que pueden confundirse con otras enfermedades.
Fase prodrómica (días 1 a 5):
- Hormigueo, picazón o ardor en una zona delimitada de la piel
- Malestar general y fatiga
- Dolor de cabeza
- Sensibilidad al tacto en la zona afectada
- Fiebre leve en algunos casos
Fase eruptiva (días 3 a 7):
- Enrojecimiento en el área donde hubo hormigueo
- Aparición de vesículas llenas de líquido, agrupadas en racimos
- La erupción dolorosa se distribuye a lo largo de un dermatoma, sin cruzar la línea media del cuerpo
- Formación de costras entre el día 7 y el 10
El sarpullido del herpes zóster puede aparecer en el tórax, la zona lumbar, el cuello o la cara. Cuando afecta la región ocular, recibe el nombre de herpes zóster oftálmico y requiere atención urgente por el riesgo de daño en la córnea y pérdida de visión.
Dado que las lesiones cutáneas del herpes zóster pueden parecerse a las de otras infecciones virales, es indispensable acudir con un especialista ante cualquier erupción dolorosa unilateral.
¿Cómo se diagnostica el herpes zóster?
En la mayoría de los casos, el diagnóstico es clínico: el médico examina la distribución característica de las vesículas sobre un dermatoma y evalúa el historial del paciente. No siempre se requieren pruebas de laboratorio.
Sin embargo, en presentaciones atípicas o en pacientes inmunodeprimidos, el médico puede solicitar una prueba de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) sobre el líquido de las vesículas. Esta prueba detecta el material genético del VVZ y confirma el diagnóstico cuando el cuadro clínico no es suficientemente claro.
| Método diagnóstico | Cuándo se utiliza | Qué detecta |
| Examen clínico | Primera línea, casos típicos | Distribución dermatómica, morfología de vesículas |
| PCR (VVZ) | Casos atípicos, inmunodeprimidos | ADN del virus varicela-zóster |
| Cultivo viral | Poco frecuente | Virus activo en muestra de lesión |
| Serología | Investigación epidemiológica | Anticuerpos frente al VVZ |
Un diagnóstico temprano es determinante: permite iniciar el tratamiento antiviral dentro de la ventana de mayor efectividad.
¿Cuál es el tratamiento del herpes zóster?
El tratamiento del herpes zóster tiene dos objetivos principales: reducir la duración y la intensidad de la erupción, y prevenir la neuralgia postherpética. Combina fármacos antivirales con manejo del dolor.
¿Qué medicamentos antivirales se usan?
Los medicamentos antivirales son el eje del tratamiento. Su mayor eficacia se obtiene cuando se inician dentro de las primeras 72 horas desde la aparición de las vesículas.
- Aciclovir: antiviral de referencia, disponible en presentación oral e intravenosa para casos graves.
- Valaciclovir: profármaco del aciclovir con mejor biodisponibilidad oral; permite dosificación menos frecuente.
- Famciclovir: alternativa con perfil de seguridad comparable al valaciclovir.
- Brivudina: opción utilizada en algunos contextos por su dosificación de una toma diaria; no se combina con ciertos quimioterápicos.
En pacientes inmunodeprimidos o con afectación sistémica grave, el tratamiento antiviral intravenoso puede ser necesario para controlar la infección de forma más agresiva.
¿Cómo se maneja el dolor?
El dolor neuropático del herpes zóster requiere un abordaje específico. Los analgésicos convencionales como el paracetamol pueden ser útiles en las fases iniciales para el malestar general.
En los casos de dolor moderado a intenso, el médico puede indicar:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)
- Corticosteroides (en combinación con antivirales, para reducir la inflamación nerviosa)
- Gabapentina o pregabalina (para el componente neuropático)
- Bloqueos nerviosos en clínicas de dolor especializadas, con el fin de rehabilitar el nervio afectado
El tratamiento siempre debe ser indicado y supervisado por un médico. La automedicación prolongada puede enmascarar complicaciones o generar efectos adversos.
¿Qué es la neuralgia postherpética y cómo se previene?
La neuralgia postherpética (NPH) es la complicación más frecuente del herpes zóster. Se define como el dolor neuropático que persiste más de 90 días después de que aparecieron las lesiones cutáneas iniciales, incluso cuando las vesículas y costras ya han desaparecido.
El riesgo de desarrollar NPH aumenta con la edad: es poco frecuente en menores de 40 años, pero afecta a un porcentaje significativo de mayores de 70. La intensidad del dolor agudo durante la fase eruptiva también es un predictor del desarrollo de neuralgia posherpética.
El tratamiento de la NPH puede incluir antidepresivos tricíclicos, anticonvulsivos, parches de lidocaína o capsaicina, y en casos refractarios, procedimientos intervencionistas. El abordaje es multidisciplinario y puede requerir seguimiento en clínicas especializadas en dolor crónico.
La mejor estrategia para evitar la NPH es iniciar el tratamiento antiviral de forma temprana, lo que reduce tanto la duración de la fase aguda como la probabilidad de que el daño nervioso se cronifique.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de complicaciones?
Ciertas condiciones aumentan la probabilidad de que el herpes zóster evolucione de forma grave o genere complicaciones severas:
- Edad avanzada: el sistema inmunitario reduce su eficiencia con los años, facilitando la reactivación del VVZ.
- Inmunodepresión: personas en tratamiento con medicamentos inmunosupresores, con cáncer o en quimioterapia tienen mayor vulnerabilidad.
- Herpes zóster oftálmico: cuando el virus afecta la rama oftálmica del nervio trigémino, puede comprometer la visión de forma permanente si no se trata a tiempo.
- Parálisis facial: el síndrome de Ramsay Hunt, una variante del herpes zóster que afecta el nervio facial, puede provocar parálisis facial periférica, pérdida de audición y vértigo.
¿Cómo prevenir el herpes zóster?
La vacunación es la medida preventiva más efectiva disponible. Actualmente existe la vacuna Shingrix, una vacuna recombinante no viva indicada principalmente en adultos mayores de 50 años, independientemente de si recuerdan haber tenido varicela o si ya padecieron herpes zóster anteriormente.
Otras medidas de prevención incluyen:
- Mantener un estilo de vida que favorezca el buen funcionamiento del sistema inmunitario
- Controlar condiciones crónicas como la diabetes, que comprometen la respuesta defensiva
- Evitar el contacto con personas inmunocomprometidas cuando hay vesículas activas, ya que el líquido de las vesículas puede transmitir el VVZ a quienes no han tenido varicela
Si aún no has tenido varicela, vacunarte contra ella reduce directamente el riesgo de desarrollar herpes zóster en el futuro.
¿Cómo atiende Hospital Angeles el herpes zóster?
En Hospital Angeles Health System, la red de hospitales privados más grande de México, contamos con especialistas en infectología y neurología para el diagnóstico y tratamiento del herpes zóster, incluyendo el manejo de sus complicaciones como la neuralgia postherpética y el herpes zóster oftálmico.
Disponemos además de una Clínica de Vacunación para Adultos donde puedes consultar la disponibilidad de la vacuna Shingrix y recibir orientación personalizada según tu historial clínico y factores de riesgo.
El herpes zóster tratado oportunamente tiene un pronóstico favorable. Sin embargo, cada semana sin tratamiento antiviral aumenta el riesgo de complicaciones que pueden afectar la calidad de vida durante meses. Si presentas síntomas compatibles, no esperes: agenda una consulta con un especialista.
Encuentra al especialista indicado en el directorio de médicos de Hospital Angeles Health System.
Preguntas frecuentes
¿El herpes zóster se contagia de persona a persona?
El herpes zóster en sí no se transmite de una persona a otra. Sin embargo, el líquido de las vesículas activas contiene el virus varicela-zóster y puede contagiar varicela a alguien que nunca la haya tenido o que no esté vacunado. Por eso, durante la fase activa con vesículas abiertas se recomienda evitar el contacto directo con personas inmunocomprometidas, embarazadas o sin inmunización previa frente al VVZ.
¿Cuánto tiempo dura el herpes zóster?
La erupción aguda suele resolverse entre 2 y 4 semanas en personas con sistema inmunitario sano. Las costras desaparecen gradualmente y la piel puede quedar con cambios de pigmentación temporales. El dolor agudo, sin embargo, puede persistir semanas adicionales. En personas mayores o inmunodeprimidas, el cuadro puede prolongarse y derivar en neuralgia postherpética, cuya duración varía de meses a años dependiendo del tratamiento recibido y del perfil del paciente.
¿Puedo tener herpes zóster si ya lo tuve antes?
Sí. Aunque es poco común, es posible sufrir más de un episodio. Se estima que quienes han tenido herpes zóster tienen un 20% de probabilidad de reactivación. El riesgo es mayor en personas con el sistema inmunitario debilitado por edad, enfermedades crónicas o medicamentos inmunosupresores. La vacunación con Shingrix reduce ese riesgo incluso en personas que ya han padecido la enfermedad anteriormente.
¿A qué edad debo vacunarme contra el herpes zóster?
La recomendación general es vacunarse a partir de los 50 años, cuando el riesgo de reactivación del VVZ empieza a aumentar de forma significativa. En personas menores de 50 años con inmunosupresión, el médico puede valorar la vacunación a partir de los 18 años. La Shingrix requiere dos dosis administradas con un intervalo de 2 a 6 meses entre ellas. Consulta con tu médico para determinar el momento adecuado según tu situación particular.
¿El herpes zóster puede afectar los ojos?
Sí, y es una de sus formas más graves. El herpes zóster oftálmico ocurre cuando el virus afecta el nervio oftálmico, una rama del nervio trigémino. Puede causar queratitis, uveítis, aumento de la presión ocular y, en casos no tratados a tiempo, pérdida de visión permanente. Si aparecen vesículas alrededor de un ojo, en la frente o en la punta de la nariz, es necesario acudir de inmediato al oftalmólogo.
¿Cómo se diferencia el herpes zóster de la varicela?
Ambas enfermedades son causadas por el mismo virus, pero se presentan de forma distinta. La varicela es la infección primaria: produce vesículas generalizadas por todo el cuerpo, afecta principalmente a niños y provoca picazón intensa. El herpes zóster es una reactivación: las vesículas aparecen en una zona delimitada de la piel siguiendo el trayecto de un nervio, el dolor es el síntoma predominante y afecta con mayor frecuencia a adultos mayores o personas inmunocomprometidas.




