Hepatitis B: prevención, diagnóstico y tratamiento

La hepatitis B es una enfermedad viral que afecta al hígado. Esta infección puede variar desde una enfermedad leve de corta duración hasta una afección crónica que puede provocar complicaciones graves, como cirrosis hepática o cáncer de hígado.

Los síntomas de la hepatitis B pueden variar significativamente, y algunas personas infectadas pueden no mostrar ningún síntoma. Los signos y síntomas más comunes incluyen:

  • Fatiga: Las personas con hepatitis B a menudo experimentan fatiga persistente, debilidad y cansancio.
  • Dolor abdominal: El malestar o dolor en la zona del hígado puede ser un síntoma de hepatitis B.
  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia): La ictericia es un signo clásico de problemas hepáticos y puede manifestarse en personas con hepatitis B.
  • Orina oscura: La orina de color oscuro puede ser un indicador de daño hepático.
  • Náuseas y vómitos: Muchas personas infectadas experimentan náuseas o vómitos, a menudo asociados con la fatiga.
  • Fiebre: La fiebre es un síntoma común en las etapas agudas de la infección.

Es crucial destacar que algunos portadores del virus pueden no presentar síntomas, pero aún así pueden transmitir la enfermedad a otras personas. Por lo tanto, es fundamental realizar pruebas de detección, especialmente si se ha estado en contacto con alguien diagnosticado con hepatitis B.

Causas de la hepatitis B

La hepatitis B se transmite a través del contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales de una persona infectada. Las principales formas de transmisión incluyen:

  • Contacto sexual: El virus de la hepatitis B se puede transmitir a través de relaciones sexuales sin protección.
  • Compartir agujas: El uso compartido de agujas contaminadas con sangre infectada es una forma común de transmisión, especialmente entre usuarios de drogas intravenosas.
  • De madre a hijo: Una madre infectada puede transmitir el virus a su hijo durante el parto.
  • Contacto directo con sangre infectada: Esto puede ocurrir en entornos médicos, tatuajes o perforaciones corporales no seguras, entre otras situaciones.
  • Compartir objetos personales: El intercambio de objetos personales, como cepillos de dientes o rastrillos de afeitar, puede ser una vía de transmisión, aunque es menos común.

Diagnóstico

El diagnóstico de la hepatitis B generalmente se realiza mediante pruebas de sangre que detectan la presencia de antígenos y anticuerpos específicos del virus. Es importante realizar pruebas en personas con factores de riesgo, como aquellas que han tenido contacto con sangre infectada o que nacen en regiones con alta prevalencia de la enfermedad.

Prevención y tratamiento

La mejor manera de prevenir la hepatitis B es mediante la vacunación. Es un método seguro y efectivo, y se recomienda para todas las personas, especialmente aquellas con mayor riesgo de exposición.

Para las personas infectadas, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas y la prevención de complicaciones. En algunos casos, especialmente en infecciones crónicas, pueden recetarse medicamentos antivirales

La hepatitis B es una enfermedad seria que puede tener consecuencias a largo plazo. La comprensión de los síntomas y las causas es esencial para la detección temprana y la gestión adecuada. La vacunación y prácticas seguras de salud son fundamentales en la prevención de esta infección viral

Hospital Angeles Health System

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