EPOC en mujeres, ¿es diferente?

Hoy día, el porcentaje de mujeres con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) está aumentando, a pesar de que, de manera general, ha sido una enfermedad asociada a los hombres, como sucede con el infarto de miocardio.

Antes, la EPOC era conocida por los médicos como una enfermedad de hombres mayores, pero ahora todo cambió: se detecta en jóvenes, y afecta a varones y mujeres por igual. Esto se debe, principalmente, al consumo mayor de tabaco en ambos sexos.

No obstante, la EPOC tiene características distintas en las mujeres: mayor intensidad de los síntomas (disnea y calidad de vida), más prevalencia de desnutrición, el doble de prevalencia de trastornos de ansiedad y depresión, y mayor grado de estrés, entre otros.

Sus principales síntomas

Es posible que la EPOC, en sus fases iniciales, no provoque síntomas o que estos sean muy leves. Además, pese a que las primeras señales de alarma se empiezan a presentar a partir de los 40 años, la enfermedad puede progresar de manera silenciosa con el tiempo.

También es factible que, junto con los primeros signos, el paciente vaya adaptando, sin darse cuenta, su estilo de vida para hacer el día a día más llevadero (por ejemplo, cambiar las escaleras por el ascensor) y no darse cuenta de la gravedad de la situación. 

Por ello, es importante detectar la presencia de alguno de los siguientes síntomas:

  1. Tos persistente y matutina, que puede provocar mucha mucosidad.
  2. Sensación de falta de aire o de aliento que empeora durante la actividad física.
  3. Sibilancias (sonido similar a un silbido que se produce al respirar).
  4. Presión en el pecho.
  5. Disnea (sensación de dificultad al respirar) o incapacidad para realizar una respiración profunda.

La intensidad de los síntomas dependerá de la evolución de la enfermedad. Sin embargo, son signos similares a los de otras patologías que, ante la presencia de alguno de ellos, es importante acudir al médico.

Diagnóstico

La EPOC suele generar síntomas cuando la capacidad pulmonar ya se encuentra reducida en más del 40 %, por lo que reconocer sus primeros signos y actuar en consecuencia puede mejorar su pronóstico.

Por ejemplo, en muchos casos, se considera que la clásica tos del fumador es algo normal, pero no es cierto. Este síntoma ya está indicando un problema. Lo mejor es consultar a un médico para que se pueda diagnosticar la enfermedad tempranamente.

Para su diagnóstico se requiere una espirometría, estudio indoloro para medir la obstrucción de los bronquios. Es recomendable que todos los fumadores de 40 años o más se lo efectúen, tengan o no síntomas.

La EPOC, además, suele asociarse a otras patologías, como hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia cardiaca y arritmias, entre otras, y es fundamental diagnosticarlas de forma adecuada para instaurar el tratamiento apropiado.

Si bien es cierto que la EPOC no tiene cura, si se puede tratar. Todo empieza con dejar de fumar.

Hospital Angeles Health System

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