Violencia hacia las mujeres: un problema de salud pública

La prevalencia de la violencia contra las mujeres en nuestro país es un problema de gran magnitud, afectando a un alarmante 60 % de las mujeres mayores de 15 años en algún momento de sus vidas. Estas cifras son motivo de seria preocupación y exigen respuestas efectivas.

Ante esta situación, actualmente se han  implementado varias estrategias para controlarla, pero no es fácil.  De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la violencia contra la mujer es causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva, tan grave como el  cáncer. Este tipo de violencia se reconoce también como un problema de salud  pública, de derechos humanos, de justicia social y, sobre todo, como un delito.

¿Qué es?

La violencia se manifiesta cuando individuos, grupos, familias, autoridades, comunidades o la sociedad en general abusan del poder que poseen para imponer por la fuerza sus voluntades o ideas sobre aquellos que son más débiles, vulnerables o indefensos.

En el ámbito familiar, la violencia abarca actos de agresión dirigidos hacia una persona, perpetrados por un miembro de la familia que ostenta un mayor poder social, físico, económico o psicológico. Este agresor puede tener un vínculo sentimental o consanguíneo con la víctima. Según expertos, en el contexto de la violencia hacia las mujeres, la pareja figura como el agresor principal en un preocupante 74 % de los casos. 

La violencia familiar comprende:

  • Abandono: Se define como el acto de desamparo injustificado hacia uno o varios miembros de la familia con los que se tienen obligaciones que derivan de las disposiciones legales y que ponen en peligro la  salud. Puede relacionarse con la higiene, nutrición, cuidados rutinarios, atención emocional y necesidades médicas, así como abandonos en lugares peligrosos.  
  • Maltrato físico: Se trata del acto de agresión que causa daño físico. Presenta un amplio abanico de agresiones, desde un empujón hasta lesiones con secuelas permanentes, o la muerte misma. Puede incluir: golpes, patadas, sofocamientos, ataques con armas, amarres, quemaduras, entre  otros.

Sus  consecuencias van desde hematomas, laceraciones, heridas, fracturas, luxaciones, quemaduras, lesiones en órganos internos, hemorragias, abortos o  traumatismos craneoencefálicos

  • Maltrato psicológico o emocional: Se define como la acción u omisión  que provoca, en quien lo recibe, alteraciones psicológicas o trastornos  psiquiátricos. Algunas de sus manifestaciones son: agresiones verbales, intimidación, aislamiento y control de la vida de la otra persona.

Los hombres  violentos tratan de manipular a su pareja para tener un mayor control y dominio en la relación. La manipulación se expresa en forma de chantaje, amenazas de afectación material o emocional, por ejemplo, amenazar con quitarle a los hijos o dañarlos; no dar dinero; hacer creer que sin él, la persona no podrá vivir o se suicidará. Todo ello son estrategias dirigidas a hacer creer a la mujer que ella será la culpable de la conducta de su pareja.

Entre  sus manifestaciones están: exigir a la mujer todo tipo de explicaciones cada  vez que necesita dinero; obligarla a pedirlo; inventar que no tiene; gastar  cantidades importantes sin consultar; privar de vestido, transporte e impedir que la mujer trabaje.

  • Maltrato sexual: Es la acción u omisión mediante la cual se induce o se impone a alguien la realización de prácticas  sexuales no deseadas. Incluye agresiones físicas durante el acto sexual, ataque a los genitales y uso de objetos o armas sin consentimiento de la mujer.  Además, de impedir la protección anticonceptiva o contra infecciones de transmisión sexual.

Fenómeno social

Por  todo esto, la violencia hacia las mujeres es un fenómeno social mundial, el  cual ocasiona la muerte de 1.6 billones de personas. No obstante, un alto porcentaje de mujeres que son agredidas no denuncian debido a falta de confianza, vergüenza o miedo a ser señaladas o estigmatizadas, lo que dificulta la erradicación de este conflicto.

En la mayoría de los casos, la violencia hacia las mujeres comienza en el noviazgo y continúa en la relación formal de pareja. Una de sus manifestaciones iniciales son los celos en extremo (celotipia), por lo que es importante que las mujeres que sufren este tipo de agresiones corten el ciclo, ya que la violencia psicológica puede evolucionar hacia formas más severas, llegando incluso a situaciones de extrema gravedad que podrían culminar en tragedias fatales.

Cuestionario de violencia inicial

  1. ¿Sientes que tu pareja constantemente te está controlando por amor?
  2. ¿Te acusa de infidelidad o de que actúas en forma sospechosa?
  3. ¿Has perdido contacto  con amigos, familiares, compañeras/os de tu escuela o trabajo para evitar que  tu pareja se moleste?
  4. ¿Te critica y humilla  en público o en privado, opina negativamente sobre tu apariencia, tu forma de ser o el modo en que te vistes?
  5. ¿Tu pareja tiene cambios bruscos de humor o se comporta distinto contigo en público, como si fuera otra  persona?
  6. ¿Sientes que está en permanente tensión y que, hagas lo que hagas, él se irrita o te culpabiliza de  sus cambios?
  7. ¿Te ha golpeado, jaloneado o lanzado cosas al discutir?
  8. ¿Te ha amenazado  alguna vez con un objeto o armas, o con matarse él, a ti o a algún miembro de  la familia si no le obedeces?
  9. ¿Sientes que cedes a sus peticiones sexuales por temor, o te ha forzado a tener relaciones amenazando que si no tiene relaciones contigo, entonces se va con otra mujer?
  10. Después de un  episodio violento, ¿se muestra cariñoso y atento, te regala cosas y te promete  que nunca más te volverá a golpear o insultar y te dice que todo cambiará.
  11. ¿Has buscado o has recibido ayuda por lesiones que él te ha causado? (primeros auxilios, atención médica o  legal)
  12. ¿Es violento con otras personas o se pelea a golpes con otros hombres?

No más agresiones

Está  claro que ante una situación de violencia, lo mejor es buscar apoyo en personas o grupos especializados en atender este tipo de casos para conocer la mejor manera de enfrentarlo. Existen múltiples organismos y grupos a los que se pueden recurrir. No es bueno vivir con violencia. La valentía de buscar ayuda es el primer paso hacia una vida más segura y saludable.

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