Hemorroides internas, ¿cómo tratarlas?

Las hemorroides internas son venas dentro del recto que se hinchan y generalmente no son visibles. Tras un esfuerzo o irritación, pueden provocar un sangrado al momento de evacuar o una leve protrusión.

Las hemorroides internas son una condición médica común pero a menudo incomprendida que afecta a muchas personas en todo el mundo. Comprender esta afección es crucial para abordarla de manera efectiva y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

Algunos factores de riesgo que influyen en que se formen hemorroides internas son:

  • Esfuerzo durante la defecación
  • Estreñimiento
  • Falta de ejercicio
  • Diarrea
  • Falta de ejercicio
  • Dieta inadecuada
  • Pasar muchas horas sentado
  • Estar embarazada
  • Tener obesidad
  • Hereditario
  • Levantar cosas pesadas por tiempo prolongado

Las hemorroides internas se pueden clasificar en:

  • Grado I: Abultamiento de la hemorroide con sangrado (sin prolapso).
  • Grado II: La hemorroide sobresale del ano durante las evacuaciones del intestino y luego vuelve adentro por sí sola.
  • Grado III: La hemorroide sobresale del ano durante las evacuaciones del intestino, pero ya no regresa por sí sola, por lo que se debe empujar hacia adentro con un dedo.
  • Grado IV: La hemorroide sobresale del ano de forma permanente.

Síntomas

  • Sangrado rectal: La presencia de sangre brillante en las heces o en el papel higiénico después de evacuar es un síntoma común de las hemorroides internas.
  • Dolor: Aunque generalmente las hemorroides internas no causan dolor intenso, algunas personas pueden experimentar molestias, sensación de llenura o dolor durante las evacuaciones.
  • Protrusión: En los casos más avanzados, las hemorroides internas pueden salir hacia afuera del recto durante las evacuaciones y requerir intervención médica para su tratamiento.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de las hemorroides internas generalmente se realiza mediante la evaluación de los síntomas y un examen clínico que incluye la revisión de la piel perineal y el interior del conducto anal con un instrumento llamado anoscopio. En algunos casos, el médico puede solicitar estudios adicionales para descartar alguna enfermedad en el colon o en recto.

Si presenta síntomas leves, el cambio de dieta puede ayudar. Se debe aumentar la ingesta de líquidos e incluir alimentos ricos en fibra o algún suplemento de fibra. Asimismo, es importante evitar realizar demasiado esfuerzo durante las evacuaciones, no permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro y mantener buenos hábitos de aseo. 

En el caso de presentar síntomas más graves o hemorroides crónicas, puede ser necesario realizar una cirugía.

La adopción de un estilo de vida saludable y la atención temprana a los síntomas pueden marcar la diferencia en la prevención y gestión de esta condición. Siempre es aconsejable consultar a un especialista para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Hospital Angeles Health System

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