Mujer durmiendo en una cama tapada con sábanas blancas. Sufre de SPI o síndrome de piernas inquietas

Síndrome de piernas inquietas: ¿Cómo detectarlo?

Puede causar insomnio, fatiga, somnolencia, cansancio y falta de atención.

Si le cuesta trabajo dormir, tiene la necesidad imperiosa de mover las piernas y al moverlas siente alivio, sobre todo por la tarde-noche, puede tratarse del Síndrome de Piernas Inquietas, conocido científicamente como acromelalgia.

En México este padecimiento se presenta hasta en el 7 % de la población. El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) afecta a un 10% de la población a nivel  mundial, entre los 30 y 70 años. Se caracteriza por síntomas como hormigueo, dolor, desesperación, cosquilleo y calambres, sensaciones que se producen en la zona de la pantorrilla, pero que afectan cualquier  parte de una o ambas piernas.

¿Qué es?

Se trata de un padecimiento neurológico de origen genético sin repercusiones cerebrales; no obstante, en ocasiones puede influir en el estrés y la ansiedad o estar asociado a padecimientos como:

El SPI se caracteriza por la necesidad de mover las extremidades inferiores al dormir o permanecer sentado. Los síntomas regularmente se presentan durante la tarde y se agudizan por la noche, durante el sueño. El paciente tiene movimientos periódicos en las piernas, refiere molestias y  despierta constantemente, lo que genera la sensación de sueño no reparador.

El paciente puede acudir a consulta manifestando insomnio, fatiga, somnolencia, cansancio y falta de atención. De hecho, el mayor problema de este síndrome es que rompe los patrones de sueño de las personas y no logran  descansar, ocasionando bajo rendimiento escolar o baja productividad laboral.

¿Cómo afecta?

El Síndrome de Piernas Inquietas afecta la calidad de vida de las personas, ya que  disminuye la capacidad cognitiva, incrementa la posibilidad de accidentes, estimula el mal humor, irritabilidad, cansancio y afecta el sistema inmunológico,  provocando mayor riesgo de enfermedades e, incluso, la muerte prematura.

El diagnóstico del Síndrome de Piernas Inquietas se realiza por medio de la sintomatología y la práctica de estudios nocturnos como el electroencefalograma (EEG), el electrooculograma (EOG), que es la medición de los movimientos oculares, y la polisomnografía, que consiste en el registro de estos parámetros electrofisiológicos que definen  los estados de sueño y vigilia.

Al medir ciertos parámetros, como actividad muscular, respiración, frecuencia cardiaca, oxigenación y movimientos oculares, los neurólogos tienen los antecedentes clínicos suficientes del paciente para dirigir adecuadamente  el diagnóstico y tratamiento.

Para un mejor resultado en el tratamiento, es importante efectuar una rutina de ejercicio moderado que ayude a dormir mejor, tomar un baño caliente o  masajes en las piernas; sin embargo, aunque muchos pacientes sienten alivio con  estas medidas, otros difícilmente eliminan el malestar completamente, por lo  que se emplean medicamentos que ayudan al sistema nervioso central.

Finalmente, es importante acudir al  médico en caso de presentar los síntomas mencionados, ya que el Síndrome de Piernas Inquietas frecuentemente es subdiagnosticado, y la falta de tratamiento agudiza el  problema.

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