Rinitis: inflamación nasal

La rinitis es una afección que se caracteriza por la inflamación de la mucosa nasal, la cual puede ser causada por diversos factores, la más común es la reacción alérgica a sustancias como pólenes, ácaros, mohos, epitelios de animales, entre otros.

La rinitis es un trastorno común que puede deteriorar la calidad de vida del paciente y provocar una disminución en su rendimiento escolar o laboral. Si no se sigue el tratamiento adecuado se pueden desarrollar problemas de asma y póliposen la nariz, que causan la pérdida de olfato y requieren intervención quirúrgica. 

En el caso de las embarazadas, su estado puede provocar la aparición de la enfermedad o su empeoramiento. Cuando se trata de niños, la mala respiración causada por la rinitis conlleva a malformaciones en el paladar.

Tipos de rinitis

Las dos formas principales de rinitis son:

  • Rinitis alérgica: Es una respuesta inmunológica exagerada ante alérgenos como polen, ácaros del polvo, caspa de mascotas y esporas de moho. 
  • Rinitis no alérgica: Puede ser causada por irritantes como humo, contaminantes químicos, cambios de temperatura, infecciones virales o ciertos medicamentos.

Síntomas

Respecto a los síntomas, la rinitis puede provocar: 

  • Estornudos
  • Picazón en la nariz
  • Congestión nasal
  • Secreción nasal (rinorrea) 

Estos síntomas pueden interferir en la calidad de vida del paciente, afectando su capacidad para concentrarse, dormir adecuadamente y desempeñarse en sus actividades diarias.

En la actualidad el número de casos detectados con rinitis es cada vez mayor debido al incremento de los enfermos alérgicos, sobre todo, entre los niños. La razón se debe al incremento de la contaminación ambiental, ya que, por ejemplo, los vehículos con motor diésel provocan que los pólenes sean más agresivos en primavera.

Otras causas de esta patología son el uso de descongestionantes que se adquieren sin receta médica (rinitis medicamentosa), una infección en los senos nasales u otra área (rinitis neutrofílica) o anormalidades que tienen su origen en una fractura de nariz o pequeños desvíos (rinitis estructural).

Tratamiento

El diagnóstico de la rinitis implica una evaluación médica completa, que incluye:

  • Historia clínica: El médico recopila información detallada sobre los síntomas, duración, frecuencia, desencadenantes posibles, antecedentes de alergias y otros factores relevantes.
  • Examen físico: Se realizará un examen de nariz, garganta y oídos para detectar signos de inflamación, secreción nasal, congestión, inflamación en la garganta y otras posibles afecciones.
  • Pruebas alérgicas: En el caso de la rinitis alérgica, se pueden realizar pruebas cutáneas o análisis de sangre para identificar alérgenos específicos que desencadenan la respuesta alérgica.
  • Pruebas adicionales: En algunos casos se pueden realizar pruebas adicionales, como análisis de sangre, para evaluar los niveles de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco) y descartar otras condiciones médicas.
  • Rinoscopia: Examen en el que se utiliza un instrumento especial llamado rinoscopio para examinar la cavidad nasal y evaluar la presencia de inflamación, pólipos u otras anomalías.

Con base a los resultados, el médico puede determinar el tipo de rinitis (alérgica o no alérgica) y desarrollar un plan de tratamiento personalizado que puede incluir medicamentos, cambios en el estilo de vida y medidas para evitar desencadenantes. Es importante consultar a un médico para un diagnóstico y plan de tratamiento adecuado.

Hospital Angeles Health System

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